- ¡Ya voy, joder!
Martina sabe que no va a salir ya. Que aún le queda un rato. Se vuelve a morjar la cara con agua. Respira hondo. Esto no me puede estar pasando a mí, piensa. No le podía estar pasando a ella, porque ella no era esa persona. Por mucho que se mirara al espejo no era capaz de reconocerse. Esa no era ella. ¿Como podía haber cambiado tanto? Los años habían pasado en ella, pero no en balde.
Martina sabe que la del espejo es ella, y le cuesta reconocerlo. El tiempo cambia a las personas, y no puede aceptarlo. Por las mejillas de Martina empiezan a resbalar las lágrimas. Pero ella no quiere llorar, y menos hoy. Se seca la cara y respira hondo. Sonríe. Sonríe a la fuerza, y se gusta más. Esta se parece más a la verdadera Martina, piensa.
Termina de maquillarse y sale.
- Dios mío Mart, ¿qué estabas haciendo ahí dentro?
- Maquillarme.- Contesta secamente.
- Amor, no sé qué te pasa ultimamente, pero estás muy insoportable.
Martina le mira friamente, y se le enternexe el alma. Sergi no tiene culpa de nada, y lo sabe. Por eso saca su mejor sonrisa y se la dedica. Y de un salto se cuelga de su cuello. Como una niña. Él la abraza fuertemente. Porque la quiere.
- Te quiero. ¿Saber Ser? Te quiero mucho. Siempre te he querido. Y voy a seguir queriéndote.
Sergi sigue abrazándola, sabe que lo ha pasado mal y por eso la abraza.
- Yo también te quiero Mart. No lo olvides jamás.
Y se van. A celebrar la Navidad. A celebrar, que depués de todo, son felices.
Martina sabe que la del espejo es ella, y le cuesta reconocerlo. El tiempo cambia a las personas, y no puede aceptarlo. Por las mejillas de Martina empiezan a resbalar las lágrimas. Pero ella no quiere llorar, y menos hoy. Se seca la cara y respira hondo. Sonríe. Sonríe a la fuerza, y se gusta más. Esta se parece más a la verdadera Martina, piensa.
Termina de maquillarse y sale.
- Dios mío Mart, ¿qué estabas haciendo ahí dentro?
- Maquillarme.- Contesta secamente.
- Amor, no sé qué te pasa ultimamente, pero estás muy insoportable.
Martina le mira friamente, y se le enternexe el alma. Sergi no tiene culpa de nada, y lo sabe. Por eso saca su mejor sonrisa y se la dedica. Y de un salto se cuelga de su cuello. Como una niña. Él la abraza fuertemente. Porque la quiere.
- Te quiero. ¿Saber Ser? Te quiero mucho. Siempre te he querido. Y voy a seguir queriéndote.
Sergi sigue abrazándola, sabe que lo ha pasado mal y por eso la abraza.
- Yo también te quiero Mart. No lo olvides jamás.
Y se van. A celebrar la Navidad. A celebrar, que depués de todo, son felices.